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Gestos que contaminan más de lo que imaginas

Echar materiales tóxicos a la basura, cuando deberíamos hacerlo en un punto limpio, especialmente pensado para su correcto reciclaje, pasa una elevada factura al medio ambiente. Y lo mismo cabe decir de otros gestos aparentemente inocentes que, sin embargo, pueden provocar daños ambientales importantes.

Lunes 12 de febrero de 2018

Un buen modo de empezar a ser más críticos con nuestras costumbres cotidianas es conocer más sobre las consecuencias que tiene actuar demasiado alegremente en un sinfín de situaciones.

Tirar las pilas a la basura

El efecto que provocan las pilas en el medio ambiente es cualquier cosa menos benéfico, con el agravante de que se trata de un producto de uso masivo, con lo que a nivel global el drama ambiental está servido.

A la hora de desechar las pilas hemos de tener en cuenta que no hacerlo correctamente significa que contribuir a un proceso de contaminación en suelo y agua. Por poner un ejemplo, se estima que una pequeña pila de mercurio de tipo botón, como las que se usa en relojes o audífonos es capaz de contaminar unos 600 mil litros de agua, mientras la pila de zinc poluciona unos 12 mil litros y la pila alcalina unos 167 mil litros, pongamos por caso.

Si bien el proceso de descomposición puede suponer cientos de años, la lluvia, el calor u otros factores lo aceleran, con lo que se empiezan a liberar elementos tremendamente contaminantes como lo son metales como el mercurio, cadmio, litio o plomo. Al entrar en contacto con la tierra o el agua degradan el medio ambiente de un modo irreversible que afecta al entorno y, con ello, pueden entrar en la cadena trófica y afectar a nuestra salud.

¿Los gestos ecológicos al respecto? Tanto optar por pilas recargables como usarlas de forma eficiente y, al desecharlas, llevarlas a un punto limpio. Los encontraremos más cerca de lo que esperamos, por ejemplo en supermercados u otros establecimientos.

Conducir de forma poco eficiente
Si cuando compramos un coche es clave decidirnos por un vehículo diésel, de gasolina, híbrido o eléctrico para ser más o menos ecológicos, el modo de conducir también es decisivo.

Un estilo de conducción que contamina menos y gasta menos combustible significa ahorrar dinero y reducir nuestra huella de carbono. Según se ha demostrado, la conducción eficiente permite ahorrar hasta un 20 por ciento del combustible y reducir las emisiones más de un 50 por ciento.

Es importante arrancar el motor sin acelerar o iniciar la marcha justo tras arrancar el motor en motores de gasolina y esperar unos segundos en los coches diésel. Igualmente, hay que utilizar marchas largas y bajas revoluciones, entre otras medidas muy sencillas de aplicar.

Tirar anillos de cerveza a la basura sin cortar
Los anillos de plástico que se utilizan para sujetar las distintas latas de cerveza o refrescos son un peligro para el medio ambiente cuando se desechan. El problema viene no solo porque se trate de un plástico, sino por su forma, un peligro sobre todo para la vida marina.

Aquellos anillos que llegan al mar porque los arrastra el viento o los conduce la desembocadura el río, o bien porque se dejan en la misma playa pueden atragantar o extrangular a peces, tortugas u otra fauna marina. ¿Cómo remediarlo? Cortemos con una tijeras los anillos antes de tirarlos a la basura o, hilando aún más fino, prefiramos las botellas retornables o aquellos envases que no los incluyan.

Utilizar el sanitario como basura o papelera
Tirar desperdicios al inodoro no es tan inofensivo como pueda parecernos. Muy al contrario, tirar por el wc desde toallitas húmedas a tampones, aceite, fármacos, colilla o productos de limpieza, así como pinturas o disolventes significa hacer un flaco favor al medio ambiente.

Incluso echar residuos orgánicos, más allá del uso para el que está concebido, significa contaminar de forma innecesaria. No olvidemos que la depuración del agua no siempre es todo lo adecuada que debería, y no siempre se lleva a cabo, pues hay lugares que no cuentan con depuradoras o éstas son deficientes. Por lo tanto, utilicemos el inodoro únicamente para lo que fue diseñado. No es una papelera ni una basura, por descontado.

Tomado de ecologiaverde.com

 
 
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