Tanto el papel como el cartón son dos de los residuos más habituales en la mayoría de las papeleras del mundo. De hecho, se calcula que solo en España el 40% de la basura es celulosa, que es la principal sustancia de la que se compone el papel y el cartón. Sin embargo, el uso de este material tiene un impacto medioambiental considerable.

El papel es un material que se fabrica principalmente a partir de celulosa. La celulosa es una sustancia que se obtiene a partir de materia vegetal, principalmente a partir de los árboles. La celulosa es el principal componente de la membrana de las células que forman las plantas y, para obtenerla, es necesario triturar grandes cantidades de materia vegetal. Después, una vez que se ha obtenido la celulosa, esta se somete a diferentes tratamientos que permiten crear las hojas de papel. Según el tipo de papel que se quiera producir, los métodos serán de un tipo u otro. Sin embargo, en la mayoría de las veces, se tratará de procesos que incluirán ciertos productos químicos contaminantes. Un buen ejemplo lo encontramos en el uso del cloro, que permite blanquear el papel hasta darse el característico tono níveo de los folios de papel.

Por otro lado, en el caso del cartón, estaríamos hablando del mismo proceso de fabricación. No obstante, en este caso se trata de crear capas de celulosa más gruesas que cuando se fabrica papel y, en la mayoría de los casos, no se blanquea. A pesar de ello, es importante que entendamos que se trata de un material que se fabrica a partir de la misma sustancia base: la celulosa. Lo que también explica que su reciclaje se pueda llevar a cabo de manera conjunta.

¿Por qué es importante reciclar el papel y el cartón?

El reciclaje del papel y el cartón es importante porque permite reducir la cantidad de árboles que se tienen que talar para fabricar papel. Debido a que tanto papel y cartón se fabrican de la celulosa que se obtiene de los árboles, si se consigue recuperar la celulosa del papel y cartón inservible, se podrá volver a usar en la fabricación de papel y cartón nuevos, lo que evitará la tala de muchos árboles. De hecho, para que nos hagamos una idea, por cada tonelada de papel y cartón que se recicla, de media, se evita la tala de 18 árboles.

Como todos sabemos, las plantas, y en especial los árboles, son de una importancia fundamental a la hora de conservar la vida y los ecosistemas en la Tierra. Los árboles son los responsables de producir el oxígeno que respiramos los animales. Pero, además, también tienen la capacidad de reducir la contaminación presente en la atmósfera y que causa enfermedades de tipo respiratorio, especialmente a las personas que viven en ciudades y donde la contaminación es mayor. Por otro lado, no nos podemos olvidar del hecho, simple pero importantísimo, de que el oxígeno que producen los árboles lo elaboran a partir del CO2 presente en el aire, el principal GEI (Gas de Efecto Invernadero) que es causante del cambio climático en nuestro planeta.

Por otro lado, reciclar papel y cartón también tiene un impacto positivo a la hora de reducir la cantidad de basuras que generamos. De este modo, se reduce una parte importante de los desperdicios que terminarían en incineradoras o, peor aún, desperdigados en el medio ambiente. En este sentido, es importante tener en cuenta que, aunque la celulosa del papel y el cartón es un material biodegradable, cuando esto sucede, se liberan al medio ambiente también muchos de los productos químicos usados en la fabricación del papel, como por ejemplo el cloro. Esto termina contaminando el ecosistema, por lo que, aunque se trate de una basura menos visible que otra, no se trata en absoluto de una basura “inocua” en los espacios naturales.

¿Cómo se recicla el papel y el cartón?

Para reciclar el papel y el cartón lo primero que hay que hacer es recolectarlo. Esto se hace a través del contenedor gris, que es el destinado a este tipo de residuos. Más adelante, estos residuos son recogidos por los camiones de basura locales y transportados a un centro de reciclaje, donde empezará el proceso de reciclaje propiamente dicho:

  1. Lo primero que se hace en estos centros de reciclaje de papel y cartón es separar los residuos que sí que se pueden reciclar de los que no.
  2. Una vez que estos residuos han sido nuevamente separados, empiezan un proceso en el que pasan por diferentes máquinas que se ocupan de triturar el papel y el cartón y de añadir agua al conjunto.
  3. De este modo, poco a poco, se obtiene una masa cada vez más fina que, en su fase final, es muy similar a la del papel original, aunque con más impurezas.

De hecho, debido a que existen ciertas impurezas que no se pueden eliminar, es habitual ver el papel reciclado en usos que no requieran un acabado muy fino, como puede ser el papel higiénico, el papel de las servilletas o los cartones de envolver. Sin embargo, mediante el uso de nuevos tratamientos, también se puede obtener papel reciclado de alta calidad, que sí que podrá ser usado, por ejemplo, en la fabricación de folios.

Tomado de EcologíaVerde.com