El uso de las energías renovables se ha revelado en la mayoría de los países como una oportunidad en términos de inversión, crecimiento económico y creación de empleo, a la vez que juega un papel primordial para la sostenibilidad del planeta. En un escenario de desarrollo sostenible, la energía eólica sería clave: podría llegar a cubrir el 34% de la demanda global de electricidad en el año 2040 (14.000 TWh, equivalente a la electricidad generada hoy en día por Estados Unidos, Europa y China juntos), en comparación con el 4% actual. Todo ello, permitiría contribuir al 20% de la reducción necesaria de emisiones de CO2 en 2050 (la eólica reducirá 5.600 millones de toneladas, el equivalente a las emisiones anuales de las 80 ciudades más contaminantes del mundo, en las que viven 720 millones de personas), según recoge el informe “El impacto socioeconómico de la energía eólica en el contexto de la transición energética”, elaborado por KPMG, a petición de Siemens Gamesa.

El informe, realizado a partir de estudios contrastados como los de la Agencia Internacional de las Energías Renovables (IRENA) y la Agencia Internacional de la Energía (IEA), señala que la reducción de las emisiones de CO2, por el crecimiento de la energía eólica, supondría un ahorro global en el año 2050 de 352.000 millones de euros en costes relacionados con catástrofes climáticas, la salud o el aumento de las temperaturas (similar al PIB de Noruega).

Al mismo tiempo, una economía basada en las energías renovables generaría riqueza, al aumentar el PIB global en 20 billones de dólares de forma acumulada hasta 2050, unos 2.500 dólares por persona. Este desarrollo previsto de la energía eólica podría suponer triplicar los empleos que genera esta industria a nivel global, con lo que implicaría pasar de los actuales 1,1 a cerca de 3 millones en 2050, entre puestos de trabajo directos e indirectos, según IRENA. Otra de las ventajas añadidas es que el uso de la energía eólica contribuiría también a ahorrar agua, del orden de 16.000 millones de metros cúbicos en 2030. Solamente en Europa se ahorraría el equivalente al consumo anual de 13 millones de hogares.

En relación con las inversiones en energía eólica a nivel global la previsión de la Agencia Internacional de la Energía es que se doblen en 2040 respecto al nivel actual, hasta alcanzar los 200.000 millones de dólares anuales.

Michael Hayes, socio responsable de energías renovables de KPMG a nivel global, señala que “uno de los aspectos positivos reales en la lucha contra el cambio climático es la forma en que los inversores institucionales y los mercados de capital han respondido. Los inversores apuestan por las energías renovables como una clase de activos muy atractiva, de hecho, no existen suficientes proyectos renovables para satisfacer la demanda de los inversores a nivel mundial”.

Es precisamente esta inversión en tecnología la que ha hecho posible, por ejemplo, que la industria eólica haya ganado en eficiencia y haya reducido costes, como lo demuestra el hecho de que el tamaño y la capacidad de las turbinas se han triplicado, mientras que los costes de generación se han reducido un 65% desde el año 1990. El factor tecnológico también ha permitido que los aerogeneradores hayan pasado de estar solo en tierra firme a instalarse también en el mar, “offshore” en inglés, lo que ha permitido aumentar la capacidad de generación de energía y ha creado nuevas oportunidades económicas en las zonas costeras.

En cuanto a la coexistencia entre la energía eólica y la solar, el informe concluye que son perfectamente complementarias ya que, unidas, proporcionan una mayor seguridad en el suministro, reducen la volatilidad de los precios y contribuyen a la diversificar las fuentes de energía en el mix energético global. Las renovables también podrían ser fundamentales para mejorar el bienestar mundial. En la actualidad, mil millones de personas siguen viviendo sin electricidad y 2.700 millones no tienen acceso a combustibles y tecnologías limpias para cocinar. En un escenario sostenible, el acceso universal a la electricidad y a una cocina limpia se lograría para el año 2030.

Tomado de CompromisoRSE.com